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Conversaciones

Diego Ríos

Entrenar en el extranjero

Academia Futsal Inside

Diego Ríos (Lugo, 1984) es uno de los técnicos gallegos que mejor han exportado el modelo español de fútbol sala. Debutó muy joven como primer entrenador en el histórico Azkar Lugo (2011), donde empezó a hacerse un nombre en la élite.

Tras esa etapa, asumió el reto de O Parrulo Ferrol, un proyecto con el que consolidó su crecimiento profesional, devolviendo al club a Primera División y convirtiéndolo en un equipo competitivo dentro de la LNFS

En 2019 asumió el banquillo del Levante UD FS, al que llevó hasta la final de Liga 2020/21 y por cuya temporada fue reconocido como Mejor Entrenador de Primera División.

Tras su etapa en Valencia, firmó en 2022 por Aspil-Jumpers Ribera Navarra (Tudela), y posteriormente emprendió una aventura internacional liderando al Bintang Timur Surabaya en Indonesia, con títulos como la Supercopa 2024 y la ambición de dominar su liga. En 2025 la ANEFS lo distinguió como “Mejor Entrenador en el Extranjero”.

Este verano (agosto de 2025) ha dado un nuevo paso en su carrera: L84 Torino de la Serie A italiana, donde llega con el aval de sus éxitos recientes y una trayectoria en crecimiento constante.

A continuación, Diego nos cuenta en esta charla algunas de sus experiencias y aprendizajes, espero que la disfrutes.


El salto al extranjero: motivación y proceso

La decisión de ir al extranjero (Indonesia) se basó en dos pilares: el deseo personal de experimentar un reto fuera de España y la búsqueda de estabilidad familiar. La oportunidad en el club llegó a través de Héctor Souto, quien ya había establecido una estructura metodológica y de club con otros entrenadores españoles.


Barreras culturales y el idioma

Aunque el mánager le advirtió sobre la necesidad de mejorar el inglés, Diego descubrió que la barrera idiomática era menor de lo esperado en la pista. Un aspecto clave es la forma en que se transmite el mensaje, ya que los jugadores entienden las correcciones y los mensajes positivos/negativos por el tono y el cómo se dice el mensaje.

Sin embargo, los desafíos personales fueron intensos:

  • Comida: La alimentación local supuso un cambio importante, teniendo que pasar un proceso de adaptación.

  • Dificultad personal: La experiencia es “muy dura”. El cambio horario (hasta +6 horas) fue lo que más le afectó, incluso más que el idioma o la cultura, pues vivir en horario español en Indonesia es “totalmente inviable”. El primer año fue un desafío al estar cuatro meses fuera de casa sin ver a su familia.

  • El fútbol sala como refugio: Lo que le permitió superar las primeras semanas difíciles fue el fútbol sala en sí, el pabellón, y el entrenamiento con un grupo de jugadores con muy buena predisposición para mejorar.


El club: Bintang Timur Surabaya

El club en Indonesia mostró una gran confianza, renovando su contrato con mucha antelación, sin esperar a los resultados deportivos. El equipo demostró un rendimiento altísimo, logrando estar invicto todo el año en una liga regular.

La relación con los jugadores es sumamente positiva. Los jugadores son muy respetuosos por la admiración que sienten hacia el fútbol sala español. Siguen la liga española, conocen a los jugadores y los clubes grandes. A diferencia de España, la gestión de egos entre jugadores es casi inexistente en el equipo. Diego percibió mucho menos problemas de gestión de grupo que los que se encuentran habitualmente en España, atribuyendo esto a la cultura del país.


El fútbol sala en Asia y el rol del entrenador

La calidad del fútbol sala en Asia está acercándose a Europa; naciones como Irán, Japón y Tailandia son potencias, e Indonesia está progresando.

Diego nos hablaba sobre la profesión en España: cree que los sueldos son insuficientes para la responsabilidad del puesto. En relación con los entrenadores, añadía que es necesario valorarse más y ser más profesionales en nuestra formación y comportamiento.


Consejos para entrenadores jóvenes

Para aquellos que están empezando, el mensaje es no tener prisa y centrarse en hacer bien las cosas. El mejor consejo para mejorar en el alto rendimiento es invertir tiempo en ver a otros entrenadores en sus pretemporadas (como si fuera un máster). Finalmente, subraya la importancia de que los entrenadores estén “frescos” mental y físicamente, ya que esto es crucial para dirigir un equipo en condiciones óptimas.


Me quedo con varias cosas que merecen la pena subrayar.

Primero, el valor de salir de la zona de confort. No solo por lo deportivo, sino por lo personal. Su decisión de irse a Indonesia no fue una cosa más en su camino, sino una forma de crecer y encontrar un equilibrio que en España no tenía.

Segundo, el poder del lenguaje no verbal. Diego habla de cómo los jugadores entendían el mensaje más por el tono que por las palabras. Eso recuerda que parte de nuestra comunicación no solo está en lo que decimos, sino en cómo lo decimos.

Tercero, una buena actitud y resiliencia. En su caso, el fútbol sala fue su punto de estabilidad en medio de un contexto totalmente nuevo. Y eso refuerza la idea de que, cuando el entorno cambia, nos puede sostener la pasión por algo, la rutina y la gente con la que compartes el día a día.

También me parece muy importante cómo habla del respeto y la ausencia de egos en su equipo. A veces creemos que la competitividad y el “ego malo” van de la mano, y lo que demuestra su experiencia es justo lo contrario: cuando hay humildad y respeto, el trabajo sale mejor y el día a día es mucho más agradable. Ganar con buenos valores.

Y por último, el mensaje que deja a los entrenadores jóvenes: no tener prisa, observar, aprender y cuidarse. La cabeza y la energía del entrenador también forman parte del rendimiento del equipo.

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