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Jota Cuspinera

Un viaje por el baloncesto, la pasión y estar en la élite

Academia Futsal Inside

Un experimentado entrenador de baloncesto con una trayectoria marcada por el azar, la dedicación y una constante búsqueda de mejora. Desde sus inicios tardíos en el baloncesto hasta su paso por la élite, Jota comparte valiosas lecciones sobre la formación, la gestión de equipos y la exigente realidad de la profesión.


Trayectoria y aprendizaje continuo

La carrera de Jota en el baloncesto comenzó por una casualidad a los 15 años, tras ser "rebotado" del balonmano. Lo que inicialmente no quería –ser entrenador– se convirtió en su pasión tras hacer un curso de monitor. Esta experiencia le hizo ver el baloncesto de una manera distinta, ayudándole a ser mejor jugador y despertando su factor docente, que describe como genético.

A lo largo de su carrera, Jota ha entrenado en todas las categorías de Estudiantes, siendo entrenador y ayudante de entrenador, lo que le permitió experimentar y aprender de otros que eran mejores. Destaca que la mejor forma de aprender es entrenando tú mismo y, al mismo tiempo, ayudando a alguien que es mejor. Su trayectoria incluye etapas en Estudiantes (donde volvió tres veces), la Federación Española de Baloncesto (siendo campeón de Europa U16 con Ricky Rubio), el Real Madrid (donde su perspectiva del baloncesto "pegó un salto" ganando títulos), Baskonia, y Fuenlabrada, asumiendo roles de primer entrenador y ayudante.


La realidad de la élite: talento, sacrificio y probabilidad

  • Es exclusiva: Compara llegar a la élite con que "te toque la lotería", debido al reducido número de plazas (en el caso del baloncesto, 18 equipos ACB, quizás 50 sumando LEB Oro) y la inmensa competencia.

  • Todos los que están arriba son muy buenos: No se llega a la élite sin ser muy bueno. Aunque el talento (facilidad para aprender) ayuda, se requieren cientos o miles de horas de trabajo.

  • No solo por contactos: Aunque las relaciones sociales pueden abrir puertas, estas solo funcionan si la persona es muy buena en su campo; no se coloca a alguien aunque no tenga ni idea.

  • Capacidad de análisis en tiempo real: Un indicador clave del nivel de un entrenador es su capacidad para ver lo que está pasando en tiempo real y entender lo que ocurre en ataque y defensa sin necesidad de repeticiones a cámara lenta.

  • Disfrutar del camino: Aconseja a los entrenadores jóvenes no obsesionarse con llegar a la élite desde el principio, sino disfrutar del momento y buscar ser mejor en lo que están haciendo, dando pasos hacia delante.


Bienestar y conocimiento transversal

Jota enfatiza la importancia de tener actividades paralelas para "oxigenar el cerebro". La ciencia, y su propia experiencia (como la música o la programación), sugieren que pensar 24/7 en una única cosa es antiproductivo. Desconectar conscientemente permite que el cerebro trabaje inconscientemente, facilitando los "momentos Eureka" y generando nuevas ideas.


Gestión de jugadores y personal: la conexión humana

Más allá de lo técnico-táctico, un entrenador profesional maneja personas y busca sacar el máximo rendimiento de un grupo. Para Jota, el cuidado genuino hacia los jugadores y el staff es fundamental:

  • "¿Estás bien?": Preguntar por el bienestar personal y ofrecer apoyo (como permitir a un jugador ir al hospital con su hija) genera lealtad y un mayor compromiso.

  • Dar para recibir: Los jugadores, como cualquier ser humano, están dispuestos a "dar algo más" por aquellos que se han preocupado genuinamente por ellos. "Si no te preocupas por ellos es muy difícil que den algo más".

  • Manejo de grupo vs conocimiento técnico-táctico: Critica la falsa premisa de que lo único que diferencia a los entrenadores de élite es su manejo de grupo. Aunque importante, el control muy alto del propio deporte es fundamental.


Preparación y dirección de partido

Un buen entrenamiento para Jota es aquel en el que se consiguen los objetivos marcados para ese día, ya sea en intensidad, introducción de conceptos nuevos o asentamiento de antiguos. La preparación del partido se centra en analizar y "fastidiar" los puntos ofensivos y defensivos del rival, así como en controlar las cargas físicas del propio equipo. La buena dirección de partido implica la capacidad de ejecutar un plan y de reaccionar cuando ese plan no está funcionando, lo que implica tener cintura para poder cambiar sobre la marcha. Sin embargo, también reconoce que a veces, un buen director de partido es el que es capaz de seguir vinculado al plan y hacer que acabe funcionando incluso cuando las cosas se tuercen.


Consejos finales para entrenadores/as

  • Paciencia: No tratar de adivinar el futuro, sino convivir con la incertidumbre, ya que se vivirá mucha más incertidumbre que certeza.

  • Mejorar a diario: Trates de ayudarle a mejorar a cada jugador o jugadora que tengas, sin importar el nivel del equipo, ya que todo deportista merece tu respeto.

  • Tu mejor publicidad: La mejor publicidad que puedes hacer de ti mismo es cómo mejoran tus jugadores/as y tus equipos. Estés en el nivel que estés, siempre hay ojos mirando.

  • Gestión del tiempo: A veces no se trata de trabajar más, sino de trabajar bien. Realizar otras actividades puede ayudar a que seamos más eficaces en nuestro día a día como entrenadores/as.

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