¿Por dónde construimos un equipo?
Crear unos buenos cimientos
Hace unos años, cuando tenía que enfrentar como entrenador principal una pretemporada, me preguntaba cuál era la forma más idónea de por dónde empezar a construir el modelo de juego del equipo. He visto entrenadores que empezaban por las transiciones, otros por el balón parado o el ataque posicional, así como por la defensa. Esto me ha llevado a pensar que hay tantas formas como entrenadores y muchos grises por el camino, no hay una dirección perfecta. Es algo bastante personal.
En este post, voy a contarte por dónde suelo comenzar yo y qué me ha llevado a que sea de esta manera. Espero que te ayude y te sirva para encontrar tu propio camino.
El punto de partida
Cuando estamos atravesando la temporada en la que nos encontramos, me resulta útil tener un documento donde ir apuntando todas aquellas cosas que se pueden mejorar de cara a la siguiente. Hay algunas mejoras que se pueden implementar en ese mismo momento, y otras que suponen cambios más grandes que es mejor encontrar un momento que nos permita llevarlo a cabo. Estas mejoras pueden ser desde el modelo de juego, la metodología de entrenamiento, dirección de partidos, la comunicación en tiempos muertos, así como cualquier otro área que se nos ocurra.
En el verano, estos apuntes nos dan ya una buena hoja de ruta para la siguiente. Ya solo de esta forma, nos acercamos a que lo que hagamos en la siguiente sea mejor. En mi opinión, el periodo de verano nos brinda una gran oportunidad para repasar todo lo que hemos hecho y ser mejores a la vuelta. Hay tiempo para todo.
Al igual que las jugadoras/es tienen unos entrenamientos que hacer para llegar bien al primer día, nosotros/as, debemos hacer lo mismo. Respeto mucho este periodo porque en él pueden estar los resultados de la siguiente temporada.
Dividir los contenidos
Divido la pretemporada es dos partes:
Cultura de equipo
Modelo de juego
Voy a hablar solo de estas dos, porque en mi caso, es donde pongo más el foco y dependen de mí. Habría otra como la parte de preparación física, valoraciones y estado de la jugadora. No entraré en ellas porque no tengo los conocimientos para hacerlo.
Cultura de equipo
Son nuestras normas y valores. La forma en la que vamos a convivir. Es absolutamente determinante que esto es claro. Es el punto donde siempre vamos a poder volver cuando nos desviemos y que con total seguridad, sucederá. Todo tiende al caos. La cultura nos sujeta, nos da orden y nos genera orgullo de pertenencia.
¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, hacemos una división en valores y objetivos. En función del club, esto puede ser algo que exista y que simplemente haya que transmitirlo. En caso contrario, es algo de lo que tenemos que hablar. Si nos encontramos en un contexto donde ya llevamos tiempo, es más sencillo de implementar, ya que, como por ejemplo los valores, no hace falta cambiarlos cada año y seguramente se encuentren jugadores/as en plantilla que ya se hagan eco de ello para las nuevas incorporaciones.
Ambas cosas las podemos llevar a cabo en forma de dinámicas. En el caso de los valores, elegir 4-5 que nos representen y que elijamos entre todas. Me resulta importante que una vez que los tenemos, desarrollemos por ejemplo cinco comportamientos para cada valor. Esto facilitará que sepamos qué significa para el equipo ese valor.
Con los objetivos, lo primero es decidir de qué tipo queremos que sean.
1. Objetivos mínimos
Características: Poco desafiantes, no implican esfuerzo real ni mejoras significativas.
2. Objetivos realistas o asequibles (Casi seguros)
Características: Claramente alcanzables con esfuerzo moderado y dentro de las capacidades del equipo o persona. Sirven para consolidar resultados ya obtenidos.
3. Objetivos ambiciosos (Objetivos retadores)
Características: Suponen un desafío importante y exigen esfuerzo considerable, mejora constante y alto rendimiento. Aunque son difíciles, son alcanzables si se trabaja duro y de forma consistente.
4. Objetivos épicos o históricos (Objetivos para hacer historia)
Características: Son muy difíciles de lograr, requieren un rendimiento extraordinario, una combinación de factores positivos y gran determinación colectiva e individual. Si se alcanzan, marcan un antes y un después en la historia del grupo o individuo.
Que decidamos unos u otros, depende de la calidad y esfuerzo de toda la plantilla. Pero, en caso de que podamos, me gusta mucho el enfoque de conseguir algo que nunca se haya conseguido. Me parece una de las razones para entrenar, ser capaz de transmitir la ilusión de que como equipo busquemos algo único.
La verdad, no soy partidario de que por miedo a no conseguirlo, nos pongamos metas que sabemos que vamos a cumplir sin problema. Si subimos nuestro estándar, lo peor que puede pasar es que salgamos siendo mejores aunque no lo hayamos conseguido.
Tras esta parte, toca bajarlo a tierra. Aquí, observamos las competiciones que hay en juego y determinamos metas intermedias para conseguir lo que queremos. Por ejemplo, si hablamos de ganar la copa de la reina, dar un salto hacia atrás y ser conscientes de que antes hay que clasificarse. El enfoque es siempre de delante a atrás, del futuro al presente.
Cuando tenemos nuestros objetivos y pasos previos, hacemos una lista de acciones que depende del equipo para conseguir. Por ejemplo, entrenar con concentración (y aquí matizaríamos qué significa la concentración en un entrenamiento).

Modelo de juego
En esta apartado, estaría todo lo relacionado a qué pautas técnico - tácticas vamos a tener en las diferentes fases del juego. En él, situaríamos por un lado esos conceptos y por otro el cómo vamos a introducirlo, que sería toda la parte metodológica. Nos centraremos en este segundo.
Algunos pasos que puede ayudarnos para comunicar nuestro modelo:
Escribir las pautas
Nos puede dar orden a nosotros/as. Es laborioso pero al comienzo cuando empezamos a entrenar puede ayudarnos. Mejor en un papel que ideas volando por la cabeza. Para la plantilla, puede servir, siendo cierto también que es menos entretenido y no es de las vías de aprendizaje más útiles.
Presentación en vídeo
Más visual y más fácil para aprender. Es un paso más. Lleva tiempo porque tenemos que tener los cortes, tener claro el modelo y después prepararlo. Por otro lado, una vez que lo tenemos, ya son pequeñas modificaciones las que hay que hacer para futuras temporadas.
Representación en pista
Realizar el concepto en parado. Se acerca más a que lo esté ejecutando el equipo, por lo que es una buena idea para que se retenga mejor.
Correcciones
En el momento, o sin que pase demasiado tiempo, dar un feedback sobre una acción.
Preguntas
Dentro de ese feedback, realizar alguna pregunta al equipo o jugadora para que sea una comunicación de dentro a afuera. Si sale de nosotras mismas, quiere decir que, o bien es un aprendizaje que tenemos, o bien que tras iterar y llegar en ese momento a una conclusión, lo vamos a interiorizar.
Explicación
Que el propio equipo explique algo. Por ejemplo, empezar un entrenamiento y separar al equipo en dos grupos y que un grupo tenga que explicar las esquinas y otro los bandas. Como entrenadores/as, escuchamos las explicaciones e intervenimos en forma de preguntas o correcciones directas si queremos matizar algo.
Esta es una escalera que nos puede servir para desarrollar nuestra propia forma de comunicar, basada en la retención que existe a la hora de aprender en función de la actividad en la participación.

En cuanto a la parte más puramente técnico - táctica, primero, separar por fases:
Transición
Posicional
Balón parado
Situaciones especiales
Me gusta empezar por la defensa. Estructuro las semanas en función de la fase del juego y el comienzo de la explicación de esa fase, es defensiva. El motivo es porque normalmente lo primero que decimos genera importancia y así llega al equipo. Si es lo primero por algo será. Y en mi caso, es determinante que todas sepan la importancia que tiene esa parte para que seamos un buen equipo.
Por adentrarnos más, este comienzo defensivo suele ser con la transición. Es un momento del juego que me importa mucho y así lo quiero transmitir. Es posible que pasemos de fase y avancemos en conocimiento y que no todo el equipo mantenga el mismo ritmo. Normalmente me fijo si un porcentaje alto del equipo tiene los conceptos que quiero. Si es así, avanzamos y después es cuestión de dedicar tiempo individual a las jugadoras que pueda costarles más para que también lleguen a ese nivel, aunque sea a distintos tiempos.
Cuando se abre una fase, por ejemplo de transición, empezamos por defensa y seguidamente vamos con el ataque. Tras ello, cambiamos de fase. De esta manera, a las dos semanas tenemos que tener los mínimos de ataque y defensa de cada una de ellas.
Me resulta útil tener una estructura porque, aunque sea capaz de estar contándote esto, muchas veces se me olvida y necesito volver a las bases.
Hay muchos grises y esto es solo teoría, una guía que nos lleva por un camino. La complejidad viene a la hora de llevarlo a la práctica mientras sucede el día a día de un equipo que está vivo, que es cambiante y le suceden cosas.
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