Sergio Fandiño
Fisioterapeuta Noia Portus Apostoli
Perspectivas y evolución de la fisioterapia deportiva: Una conversación con Sergio Fandiño
El ámbito de la fisioterapia deportiva trasciende la mera aplicación de técnicas manuales; representa una convergencia entre la vocación, la pasión por el rendimiento deportivo y un compromiso con la formación continua. El inicio de la trayectoria profesional de Sergio estuvo marcado por una dualidad fundamental: su vínculo intrínseco con el deporte desde la infancia y la influencia de una tradición familiar en el sector sanitario. Si bien inicialmente comenzó sus estudios en enfermería, su breve paso por el entorno hospitalario le permitió discernir que su verdadera vocación residía en la fisioterapia, específicamente en su vertiente deportiva.
La transición de la universidad al ámbito profesional
La formación de grado proporciona una base teórica sustancial, pero el ejercicio profesional de alto nivel exige una especialización constante que a menudo se adquiere fuera de las aulas universitarias. Para aquellos cuya ambición es el alto rendimiento, la fisioterapia se convierte en una profesión puramente vocacional, donde el 90% de los profesionales buscan ampliar sus conocimientos más allá de los conceptos teóricos básicos que ofrece la carrera. Este camino no está exento de sacrificios; las formaciones especializadas suelen implicar jornadas intensivas de fin de semana que deben compaginarse con la actividad laboral diaria.
En el contexto del mercado laboral, existe un mito sobre la falta de oportunidades en este sector. No obstante, la realidad indica que las clínicas a menudo enfrentan dificultades para encontrar profesionales con una base técnica definida y especializada. En el ámbito deportivo profesional, el acceso no es inmediato y suele requerir un periodo de sacrificio inicial, como lo demuestra la experiencia de Sergio, quien llegó a acumular cientos de horas de práctica no remunerada para consolidar su experiencia y abrir puertas en equipos de alto rendimiento.
Diferencias contextuales: Clínica Convencional vs. Equipo Deportivo
La labor del fisioterapeuta varía drásticamente según el entorno en el que se desempeñe. En la práctica clínica privada, el profesional se enfrenta a una gran diversidad de patologías y a la presión de ofrecer resultados inmediatos debido a que el paciente abona directamente por el servicio. Por el contrario, en un equipo deportivo, el abanico de lesiones es más acotado y previsible, lo que permite al fisioterapeuta disponer de más tiempo para la experimentación de técnicas y el seguimiento del deportista.
Un pilar fundamental en la fisioterapia moderna es la priorización de los recursos de trabajo activo, como el gimnasio, por encima del uso exclusivo de la camilla. Sergio enfatiza que un espacio de trabajo óptimo debe contar con herramientas de readaptación funcional. Aunque el material tecnológico avanzado es valioso, lo esencial es que el profesional posea la capacidad de elaborar un plan de ejercicio terapéutico en función de un diagnóstico por imagen para así elevar la calidad del tratamiento.
La importancia del diagnóstico y la prevención
La gestión de lesiones en el deporte de élite comienza con un análisis exhaustivo del historial del jugador y una valoración de su capacidad de fuerza. El diagnóstico preciso es, posiblemente, el factor más determinante para el éxito del tratamiento, ya que permite acotar los tiempos de recuperación y reducir drásticamente el riesgo de recidivas. Un diagnóstico específico, que determine si una lesión afecta a la fascia o al tendón, cambia completamente la estrategia de intervención.
En la fisioterapia de alto nivel, surge a menudo una discrepancia entre lo que muestra la tecnología y lo que siente el deportista. Se establece como principio fundamental que la clínica debe prevalecer sobre la imagen: es común encontrar hallazgos degenerativos o roturas antiguas en deportistas de élite que no generan sintomatología alguna. No obstante, en contextos de élite absoluta, se está comenzando a utilizar la ecografía como una herramienta preventiva proactiva, permitiendo intervenir en estructuras degradadas antes de que el dolor aparezca. El desafío del fisioterapeuta radica en discernir cuándo un hallazgo en la imagen es la causa del problema y cuándo es simplemente una adaptación del cuerpo a la exigencia deportiva.
Además, el proceso de recuperación debe abordarse de forma activa. Es imperativo que el deportista se adapte progresivamente a estímulos similares a la competición, simulando gestos técnicos y ganando confianza antes de reincorporarse a la dinámica de grupo. En este proceso, la coordinación con el preparador físico es vital, ya que es este último quien posee los conocimientos específicos para gestionar las cargas de trabajo y asegurar que el deportista no sufra recaídas.
Educación deportiva en deportistas principiantes
La labor del fisioterapeuta también conlleva una carga pedagógica esencial, especialmente con los perfiles más jóvenes. Educar al deportista para que aprenda a diferenciar entre la fatiga muscular normal y un síntoma de alarma es clave para prevenir lesiones de larga duración. Sergio observa que existe una dualidad en la base: por un lado, el deportista inexperto que sobrestima cualquier fatiga por miedo; y por otro, el perfil “más optimista” que ignora los avisos de su cuerpo hasta que se produce la rotura. La intervención temprana y el asesoramiento constante permiten que el deportista no solo se recupere, sino que adquiera una mayor conciencia de su propio cuerpo, reduciendo la incertidumbre y el miedo a las recaídas.
El factor humano y la gestión del entorno
Más allá de los conocimientos técnicos, una cualidad muy importante de un fisioterapeuta es su capacidad de gestión personal y empatía. La labor del profesional implica acompañar emocionalmente al deportista, normalizando los altibajos del proceso de recuperación y proporcionando la tranquilidad necesaria a través de una comunicación clara y pedagógica.
Para quienes aspiran a consolidarse en este campo, el consejo es la persistencia dentro del “círculo” profesional. El éxito en la fisioterapia deportiva a menudo depende de estar presente en el contexto adecuado, aceptar los desafíos iniciales sin priorizar la remuneración económica inmediata y construir una reputación basada en la confianza y la competencia técnica.
Aprendizajes más importantes de la conversación:
Vocación y especialización: La fisioterapia deportiva requiere una formación continua y una ambición que vaya más allá de la base académica estándar.
Valor del sacrificio inicial: El acceso al deporte profesional suele requerir un periodo de prácticas y trabajo de baja remuneración para construir una red de contactos y experiencia sólida.
Primacía del diagnóstico: Un diagnóstico concreto y detallado es fundamental para evitar recaídas y definir tiempos de recuperación realistas.
Prioridad clínica: Un hallazgo en una resonancia o ecografía no siempre es sinónimo de lesión activa; el estado funcional y las sensaciones del paciente son los indicadores principales para el alta o el tratamiento.
Enfoque en el trabajo activo: El gimnasio y la readaptación funcional son más determinantes en la recuperación deportiva que el tratamiento pasivo en camilla.
Gestión de la carga: Es esencial la colaboración entre el fisioterapeuta y el preparador físico para gestionar las dosis de ejercicio y asegurar un retorno seguro a la competición.
Habilidades blandas (Soft skills): El aspecto personal, la empatía y la capacidad de comunicar y dar confianza al paciente son tan importantes como el dominio de las técnicas manuales o invasivas.
Pedagogía con el deportista: Explicar el “porqué” de cada fase de la recuperación y normalizar los altibajos (procesos en “picos de sierra”) reduce la ansiedad y mejora el cumplimiento del tratamiento.
Permanencia en el círculo: Mantenerse activo y visible dentro del entorno deportivo es clave para que surjan oportunidades profesionales de alto nivel.
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